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Turismo y desarrollo en Apurímac: Por la ruta del “Dios que habla

Por Luis Zuta Dávila:
Conocida tradicionalmente como una región minera, Apurímac empezó a ver en el turismo una gran oportunidad de desarrollo sostenible. Ello gracias a la ingente variedad de sus atractivos naturales, su cultura milenaria y el trabajo articulado entre el Estado, el sector privado y la comunidad.

 

La advertencia de nuestra guía, Sdenka Ochoa, sobre lo mucho que nos deslumbraría la región del dios que habla (signiicado de ‘Apurímac’ en castellano), se cumplió del todo. Ella nos recibió temprano en el aeropuerto del Cusco y, de inmediato, abordamos un vehículo que tomó la Vía Interoceánica.

La planicie cusqueña de Anta nos acompañó hasta que nos topamos con valles interandinos y cruzamos el puente Cunyac. Veinte minutos después, nuestra primera parada: Curahuasi, en la provincia apurimeña de Abancay, tierra del mejor anís del mundo.

 

Los pobladores nos recibieron con danzas típicas y tuvimos allí un primer contacto con la gastronomía regional: cuy al horno, gallina en escabeche, rocoto relleno y chicharrón de cerdo. Los potajes conquistaron nuestros paladares.

 

Tras el reparador almuerzo, avanzamos hasta una meseta donde se ubica el mirador Capitán Rumi. Se trata de una mole de granito –más de 100 toneladas– que debe su apelativo a que encabeza una legión de rocas de diverso tamaño que simulan un ejército pétreo, disperso entre los pastizales.

 

Desde este punto estratégico observamos, maravillados, la inmensidad del indómito Cañón de Apurímac. Con más de 3,000 metros de profundidad, es considerado uno de los más abismales de América y del planeta. El mirador brinda también la oportunidad de contemplar la imponente cordillera de Vilcabamba, con su soberano nevado y apu tutelar Salkantay. Un escenario de belleza sobrecogedora, ideal para el ecoturismo, el deporte de aventura y el avistamiento de cóndores.

 

Este contacto con la tierra de los chankas, que vio nacer a Micaela Bastidas, José María Arguedas y Chabuca Granda, entre otros ilustres peruanos, nos anunciaba lo que veríamos a lo largo de un corredor turístico de 200 kilómetros que atraviesa las provincias de Abancay, Andahuaylas y Aymaraes. Una nueva veta para todas las modalidades de turismo, promovida por el gobierno regional de Apurímac, con el apoyo de Promperú.

 

Complejo de Saywite

 

Los vaticinios de Sdenka seguían concretándose. Todavía en Curahuasi, nos dirigimos al complejo arqueológico de Saywite, a más de 2,400 metros de altitud. Los estudiosos sostienen que Saywite reúne características de un centro ceremonial donde se rendía culto al agua y la naturaleza.

 

El complejo está formado por seis áreas bien definidas. En una se aprecia la existencia de un ‘ushno’ o plataforma elevada donde se practicaba la observación astronómica. A pocos metros está el célebre monolito de piedra que da nombre al sitio arqueológico, con cuatro metros de diámetro y dos metros y medio de altura. Se trata de una especie de maqueta en alto relieve, labrada en la roca, en la que destacan figuras a escala de andenes, canales de riego y templos, así como pumas, lagartos, anfibios, crustáceos, monos y figuras humanas.

 

Colosos en Pampachiri

 

Al día siguiente, dejamos Curahuasi para enfilar hacia Andahuaylas. Tras cuatro horas de viaje, llegamos a una extensa planicie de 60 hectáreas llamada Pampachiri o pampa fría. Es una impresionante formación natural de colosales piedras de sillar cuyo origen se remonta a más de cuatro millones de años, tras la erupción de los volcanes Qarwarasu y Sotaya, actualmente inactivos.

 

Las formaciones rocosas tomaron caprichosas formas cónicas y de hongos que superan los ocho metros de altura. En el sector de Páncula hay familias de pastores de ovejas y llamas que han construido sus viviendas debajo de estos obeliscos naturales, aprovechando que brindan protección y calefacción.

 

El complejo ha sido señalizado en su acceso gracias al trabajo coordinado de la Dirección Regional de Comercio Exterior y Turismo (Dircetur) de Apurímac y el gobierno local, con participación de la comunidad. El ingreso es gratuito, pero se necesita buena adaptación a la altura para evitar el soroche.

 

Al descender de las alturas de Pampachiri y extenuados por el recorrido pedestre en plena puna, no hubo mejor manera de aliviar el agotamiento que con los baños termales de Pincahuacho. Ubicado a unos quince minutos de la ciudad de Chalhuanca, en la provincia de Aymaraes, este conjunto de pozas está abierto las 24 horas del día, todo el año.

 

Sus características químicas las clasifican como aguas con tendencia ligeramente alcalina y sus 32 grados Celsius las convierten en alternativa para aliviar el estrés, el cansancio y dolencias como el reumatismo y la artritis.

 

Iglesias y andenería 

 

Al tercer día visitamos dos iglesias coloniales: la de Chuquinga y la de Nuestra Señora de Pampamarca. La primera, ubicada en la misma ciudad de Chalhuanca, fue edificada con piedra, barro de mampostería y adobe. El 15 de febrero de 1982 fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación. 

 

Por su parte, la iglesia de Pampamarca se encuentra a 23 kilómetros de Chalhuanca y su construcción de piedra corresponde al siglo XVII. Luego, fuimos a las hermosas andenerías de Caraybamba, en la provincia de Aymaraes.   

 

A continuación, fuimos a las hermosas andenerías de Caraybamba, en la provincia de Aymaraes. Son terrazas agrícolas de origen preinca, sostenidas por muros de contención que se adecúan a la topografía del terreno, conformados estructuralmente por muros de piedra de tipo “pirca” (colocadas una sobre otra y unidas con barro).

 

Estas andenerías están emplazadas sobre una superficie de 150 hectáreas, siendo las segundas de mayor extensión en el Perú, después de las del Cusco. Aquí se observa el gran esfuerzo y habilidad que tuvieron los antiguos peruanos para llevar a cabo este tipo de obras de ingeniería agrícola pese a la difícil topografía que presenta la zona. Ello con la finalidad de lograr su máximo rendimiento y abastecerse de alimentos de forma sostenible durante todo el año. 

 

En la actualidad, sin embargo, sólo el 30 por ciento de toda la andenería es aprovechada, debido al abandono del campo. En esta época de escasez de lluvias, la superficie de los andenes adopta un mayoritario tono amarillo y marrón que se mimetiza con los cerros donde están emplazados, pero cuando llega la época de precipitaciones pluviales, se transforman en alfombras verdes que se admiran desde lejos.

 

Lugar mágico

 

Apurímac deslumbra. Al cuarto día de visita llegamos al Santuario Nacional de Ampay, creado el 23 de julio de 1987 y ubicado en el distrito de Tamburco, provincia de Abancay. 

 

Amílcar Osorio, jefe de esta área natural, precisa que el objetivo del santuario es asegurar la intangibilidad del árbol intimpa (árbol del sol, en castellano), único en su género. En la actualidad solo quedan 600 hectáreas de intimpas, protegidas de la amenaza de la tala indiscriminada que padeció en el pasado.

 

La laguna de Angascocha está a 45 minutos de caminata a partir de la entrada al área protegida. El espejo de agua es ideal para que las aves se posen a beber y alimentarse con los pececillos y permite reparar energías a otros animales, como vizcachas, zorritos, pumas, tarukas y venados de cola blanca.

 

Esta primera visita a Apurímac terminó con un suculento tallarín casero servido con estofado de gallina y kapchi de chuño. Nos despedimos de Sdenka, agradecidos por tanta amabilidad y retornamos felices, primero al Cusco y luego a Lima, ávidos de contar lo vivido en este espectacular recorrido.

 

“Apurímac espera por ti” 

 

Con el eslogan “Apurímac espera por ti”, las autoridades regionales desarrollan una sostenida estrategia promocional para posicionar a este departamento como uno de los principales destinos turísticos del Perú.

 

La directora regional de Turismo, Ritza Flores, destaca laarticulación de esfuerzos con los gobiernos locales, el sector privado y la comunidad, así como el importante apoyo del Mincetur y Promperú.

 

Adelantó que este año se publicará el perfil del turista que visita Apurímac y se elaborarán estadísticas para medir el impacto de la industria sin chimeneas en esta región.

 

Datos

 

Acceso terrestre

Lima-Nasca-PuquioAbancay: 912 km (18 horas en bus).

LimaAyacucho-ChincherosAndahuaylas-Abancay: 956 km (19 horas).

Cusco-Abancay: 198 km (4 horas en bus).

Acceso aéreo: LimaCusco (1 hora) y LimaAndahuaylas (1 hora).

 

Promoción turística: 

Dircetur Apurímac (Av. Arenas 121, primer piso, Abancay). Teléfono 083-321664.

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